Preparando la Cuaresma

Para vivir esta Semana Santa, recomendamos este Via Crucis acompañado de reflexiones de Jean Vanier.
Fragmento:
¿Quién creyó nuestro anuncio? (Is 53)
Isaías describe a un hombre abrumado de dolores que es rechazado y despreciado:
Sufrió el castigo para nuestro bien, y con sus heridas nos sanó (Is 53,5)
Esta profecía anuncia a Jesús, hombre abrumado de dolores, despreciado y crucificado.
¿Quién creerá que por este hombre moribundo tendremos larga vida?
¿Quién creerá que por los crucificados de este mundo tendremos larga vida?
Seguramente, es por inspiración de este texto que, en sus orígenes, la Iglesia gustaba de cantar las palabras de Pablo:
El cual, siendo de condición divina,
no consideró codiciable
el ser igual a Dios.
Al contrario, se despojó de su grandeza,
tomó la condición de esclavo
y se hizo semejante a los hombres.
Y en su condición de hombre,
se humilló a sí mismo
haciéndose obediente hasta la muerte,
y una muerte de cruz. (Flp 2, 6-8)
Jesús elige la humillación. Desciende a las tinieblas y debilidad humanas para asumirlo todo, mas el objetivo final es volver a su Santo Padre, junto con todos sus hermanos y hermanas. Jesús nos invita a todos a bajar por esta pendiente para subir con Él a la gloria del Padre.



