¿Aceptas a Jesús en tu vida?

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Lo sé, la respuesta no es sencilla. De hecho, no sólo no es fácil sino que hasta se ha convertido en tabú en nuestra sociedad. Como si la fe no pudiera ser un tema de conversación que se abarque en forma abstracta, filosófica…

Es aquí que descubrí a Jesús, el encantador joven de 16 años que pudieron apreciar en la fotografía. Vestido de sentimientos; sus ojos son perlas de una especie rara cuya mirada llega  al alma y nos deja serenos ante la vida. Jesús demanda mucha atención, más que una oración al día, a mi parecer. Para él las palabras no son necesarias porque todo ocurre a nivel del corazón, ese órgano vital que distribuye la generosidad, el amor, el perdón. Se va a dormir cada noche con una sonrisa infantil en el rostro, que podemos volver a apreciar a la mañana siguiente, resucitado de entre sus sueños. Es un Jesús que conoce el rechazo de sus semejantes a quienes ve directo a los ojos y les dice: “te amo y perdono tus faltas contra mi y todos los que son como yo”.

¿Será que es tabú hablar de Jesús porque él lo quiere así? Su mundo es el contacto con el otro, el amor y la generosidad de sus amigos. Ayer en la tarde escuché a un vecino, un señor de edad, que relataba la historia de Jesús y un chofer de taxi. Aquí les relato la historia como me la tradujo Fran, un inglés que acaba de llegar a la comunidad, El Arca de Republica Dominicana.

Era una mañana de enero, una mañana fría en la que los choferes de taxi están ansiosos al volante y tocan el claxon por el simple gusto de calentarse un poco los dedos de las manos. Las calles son angostas en el barrio, todos lo saben. Sin embargo, el chofer del taxi, que vive en otra zona de la ciudad, no lo sabe. Cuando su auto ya no puede pasar por una calle cerrada debido a dos autos mal estacionados, sus dedos se calientan sin gusto alguno. Era temprano y Juan Pedro, un vecino de El Arca de fuerte temperamento latino, no disfrutaba ser despertado por un chofer de taxi con los dedos congelados. A penas vestido, salió a regañar al culpable de todo ese ruido. Los argumentos de ambos, no muy claros, duraron más de 10 minutos sin que nadie lograra tener la razón. Finalmente, todo el barrio estaba despierto y en la calle viendo a esos dos hombres gritarse mutuamente.

Lo siguiente es el relato de un milagro no apto para gente sin fe. Jesús, ese joven de 16 años, que vive en el ARCA de SANTO DOMINGO, que no habla, salió sin que lo notara ningún asistente del hogar. Con la mirada se abrió camino entre los vecinos y llegó justo frente a los dos hombres. Se hizo el silencio en la calle a pesar de que todos los radios del barrio sonaban a ritmo de merengue en cada casa. Jesús, sin decir palabra alguna, abrió los brazos para acoger primero al vecino Juan Pedro. El silencio seguía reinando. Juan Pedro, que estaba a la vista de todos y de quien se esperaba alguna reacción, no hizo nada. Entonces Jesús, sin sentirse desalentado por el silencio interior de los hombres, se separó de su vecino y abrazó al chofer del taxi. Todo era silencio. Jesús sonrió y se fue. En ese momento ocurrió el milagro. Surgió la risa del lugar más recóndito del paraíso y salió por la boca de todos. Una risa natural, una risa feliz, una risa verdadera…

Jonathan Boulet

Relato de su visita al Arca de Republica Dominicana.

This entry was posted on Jueves, Marzo 18th, 2010 and is filed under Ultimas Noticias. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. Both comments and pings are currently closed.

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