El Arca
El Arca reúne a personas con deficiencia intelectual y a las personas que deciden compartir su vida con ellas en los hogares, los talleres y los centros de atención diurna que conforman lo que El Arca llama comunidades.
El ambiente familiar de las comunidades permite a las personas con deficiencia intelectual crear un hogar, desarrollar sus talentos, cosechar amistades o, simplemente, disfrutar la vida plenamente. Asimismo, las comunidades son lugares de acogimiento y apoyo para las familias y los amigos, los voluntarios y los vecinos, las parroquias y otros servicios sociales.
Creemos que en la actualidad, las personas con discapacidad juegan un papel muy importante en nuestra sociedad puesto que poseen el don de guiarnos hacia valores esenciales. En su desamparo y su fragilidad, estas personas tienen el don para tocar los corazones y llamar a la unidad.
El Arca Internacional es una Federación que agrupa 131 comunidades, establecidas como entidades independientes, en 34 países alrededor del mundo. La Federación cuenta con 5000 miembros, personas con o sin deficiencia intelectual, quienes comparten sus vidas en el seno de los hogares, los talleres o los centros de atención diurna.
Sitio Web El Arca Internacional: www.larche.org
¿Cómo nació el Arca en el mundo? 
Según palabras de su fundador, Jean Vanier
“El Arca se inció en agosto de 1964 en Trosly-Breuil una ciudad pequeña al norte de París. Me había desconcertado el modo en que las personas con discapacidades intelectuales eran tratadas, a menudo rechazadas por la sociedad como si fueran “inadaptados” o “sub-humanos”. Había visitado una cantidad de instituciones, hospitales y asilos hacinados y estaba francamente horrorizado por lo que había visto: el entorno despiadado en el cual estas personas habían sido depositadas por el resto de sus vidas. En aquel tiempo eran consideradas por sus familias realmente como una fuente de vergüenza.
Por otro lado, con un sacerdote amigo mío, el Padre Thomas Philippe o.p. habíamos experimentado lo especiales que eran. Por supuesto, que eran débiles y limitadas y tenían muchas dificultades e incapacidades, pero poseían corazones vulnerables y de muchas formas, eran muy hermosas. Su clamor por amor y reconocimiento me conmovió profundamente y sentí de un modo muy particular su sinceridad de amor a Jesús. ¿No fue San Pablo quien dijo que Dios había elegido al débil y al llamado tonto y a los más despreciables con el fin de desconcertar a los fuertes y a los llamados sabios? Percibí que de algún modo estas personas eran un misterio en el plan de Dios.
Me di cuenta que no podía hacer nada por ellos a gran escala, pero sentí que Dios me estaba llamando para compartir mi vida con unos pocos de ellos, algo así como una nueva familia circundante que podría ayudarlos a crecer en libertad interior; captar un nuevo gusto por la vida, ayudarlos a desarrollarse humanamente, y especialmente ayudarlos a encontrar la confianza en sí mismos y en Dios.
Esta vida compartida ha sido una fuente sorprendente de gracia y de descubrimiento para mí y para muchos otros. No hubiera imaginado nunca lo hermosas que son estas personas, a menudo tan cerca de Dios y cómo por su intermedio podemos acercarnos a Dios. ¡Qué regalo pueden brindar a nuestras sociedades! Debido a que son limitados y “lentos” a causa de sus muchas dificultades y a sus ansias profundas de relaciones auténticas y de amistad, ellos me obligaron y a muchos otros a ir más despacio, y a tomarme el tiempo para relacionarme personalmente con ellos. Me han guiado y a muchos otros hacía un entendimiento más profundo de lo que significa ser Cristiano y humano.
No puedo ahondar en la historia completa del Arca … cuarenta y dos años es mucho tiempo! Podrás leer sobre nuestra historia y lo que hemos descubierto en el libro El Mensaje , Milagro la Historia (The Message, Miracle and the Story) de Kathryn Spink publicado por Novalis. Allí se cuenta lo mucho que hemos aprendido a lo largo de los años y en especial el significado del mensaje del evangelio para nuestra época.
El Arca ha crecido a lo largo de estos cuarenta y dos años y se ha expandido a Canadá, los Estados Unidos y otros países de América Latina, Asia, África y Europa. En algunos países se ha convertido en una realidad ecuménica e interreligiosa. Sin embargo, cada una de las 134 comunidades brinda el mismo mensaje: las personas débiles y vulnerables son importantes y poseen un don para ofrecer a nuestro mundo. Si nos detenemos y entramos en una relación personal con ellos, nos invitarán a hacer nuestro mundo más compasivo y más humano.
¿Cuál es el mensaje?
“¿Qué es lo que en la actualidad las comunidades del Arca desean brindar que resulta diferente y especial para la sociedad? Por el modo en que compartimos nuestras vidas de acuerdo a una visión cristiana -pero abierta a personas de otras creencias-, El Arca quiere ofrecer a las personas con discapacidades intelectuales un lugar de pertenencia donde ellas puedan crecer y desarrollarse tanto humanamente como espiritualmente a través de relaciones auténticas y leales . Estas relaciones son transformadoras para las personas con discapacidades como también para los “asistentes” que vienen a vivir y a compartir la vida con ellos. La gente descubre de un modo directo cómo es posible tener una visión de nuestro mundo donde las personas, sin importar sus diferencias, habilidades o discapacidades, puedan realmente amarse y despertar lo mejor del otro.
Nuestras comunidades del Arca desean enseñar que el mensaje del evangelio es una realidad, que las personas pueden aprender a vivir de un modo más simple, y que el más débil puede revelarnos el valor del amor y de la sinceridad hacia los demás en la sociedad. El Arca desea ser un signo de que la paz y la unidad son posibles -si todos nosotros priorizamos la compasión y el servicio”.
Gracias por dedicarme estos minutos, para entender mejor lo que es El Arca,
Jean Vanier
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Escucha a Jean Vanier
Aquí podrás escuchar las charlas de un retiro que Jean Vanier dio en Chile en el año 2006, con traducción simultánea al español.
¡Cualquier duda, escríbenos a comunicacion@arcalatina.org!
Carta de Jean Vanier 09/12

Carta de Jean Vanier -Diciembre 2009
Queridos amigos,
Me gusta mucho la temporada de Navidad. Dios se hace carne; se hace pequeño para enseñarnos a amar y estar abiertos a quienes sufren y están en dificultad. No cabe duda de que Dios está aquí en nuestro mundo pero espera en silencio a que nosotros nos tornemos hacia Él y pidamos su ayuda. En el libro del Apocalipsis dice que el Señor toca a la puerta. Si alguien escucha y abre la puerta, Él entrará para comer a su mesa. En el contexto bíblico, comer con alguien significa volverse su amigo. Dios quiere que seamos sus amigos. Sin embargo, no existe ni el amor ni la amistad sin libertad. Si rechazamos a Dios, Él esperará a que abramos la puerta. Dios es prisionero de nuestra libertad. El Dios de la compasión no puede ejercer su compasión en el mundo sin pasar por nuestra inteligencia, nuestra sabiduría, nuestras capacidades y nuestro corazón. No es un Dios de violencia sino uno que invita y que espera con amor para darse a cada ser.
El Dios de la ternura que ama y nos ama quiere revelar a cada uno de nosotros que somos importantes y preciosos. A menudo nos sentimos importantes porque hacemos “grandes” cosas; cosas admirables y reconocidas. Por lo tanto, debemos ser fuertes, valientes, competentes y mostrar lo capaces que somos de hacer grandes cosas. Sin embargo, el Dios de la compasión nos ama a un nivel más profundo, en nuestras debilidades, nuestra vulnerabilidad, nuestra pequeñez. El Dios que nos acoge nos toma en sus brazos y nos dice: “Te amo como eres”. De esa forma Él nos libera porque todos nosotros somos instrumentos de su justicia, su paz y su amor.
Me gusta contar la historia de ese pequeño niño de once años quien tenía una seria dificultad intelectual y que un día dijo a su mamá mientras ella lloraba por él: “No te preocupes mamá, Jesús me ama como soy”. Ese niño no necesitaba ser lo que los demás querían que él fuera. Simplemente, podía ser él.
Cada vez me doy más cuenta de que amar es acoger al otro tal y como es, aceptarlo con un gran y profundo respeto porque es distinto a mí, es alguien, es un hijo de Dios; con sus dones, su vulnerabilidad, su belleza y su fragilidad. Por lo tanto, aceptar al otro es liberarlo para que pueda ser él mismo.
La comunicación no violenta llama mucho mi atención y, en realidad, yo la llamaría comunicación profundamente respetuosa. Esta comunicación es acercarse al otro y escucharlo, no para mostrar superioridad, que sabemos más que él otro, que uno tiene razón y el otro está mal sino para hacer comunión con el otro. La comunión no es la fusión que “come” al otro, sino que da libertad y exalta al otro para que sea un ser pleno. Esa comunicación respetuosa se basa en la humildad. San Pablo escribió a la primera comunidad cristiana en Europa, a Felipe: “Considere a los otros superior a usted”.
Me encantan las palabras del Atenágoras, patriarca de Constantinopla:
“Luché contra mí durante muchos años.
Fue una guerra terrible.
Ahora estoy desarmado.
Estoy desarmado de la necesidad de tener razón y justificarme descalificando a los demás.
Ya no estoy a la defensiva para retener mi riqueza.
Cuando uno está desarmado y ya no se posee a sí mismo, si abrimos el corazón al Dios
hombre que todo renueva, entonces, Él elimina las heridas del pasado y revela un tiempo nuevo en
el que todo es posible.”
Me gusta ese texto pero fácilmente caigo en la necesidad de mostrarme superior o de rebajar al otro. Hace algún tiempo, impartí una conferencia sobre la violencia a los asistentes de primer año de las comunidades de El Arca de la región. Al momento de las preguntas, una asistente me dijo en un tono agresivo: “No estoy de acuerdo contigo.” y explicó cómo ella definía el perdón. Al escuchar a aquella joven sentí cómo mi sistema de defensa se activaba y le dije: “No entendiste lo que dije.” Rápidamente me di cuenta de que me estaba defendiendo y que de alguna manera le estaba diciendo: “Estás equivocada, no escuchaste en realidad lo que dije.” Si yo hubiera sido un poco más respetuoso y si hubiera querido encontrarla en un espíritu de comunión, le hubiera dicho: “Tal vez no me expresé adecuadamente.” Ahí está la comunicación respetuosa. Todavía me queda mucho por hacer conmigo mismo para no querer dominar sino estar en comunión.
¡No ser ni agresivo ni demasiado condescendiente! Ni aplastar ni dejarse aplastar por los demás. Ser auténtico. Buscar ver al otro como una persona importante que tal vez tenga sus propias dificultades para relacionarse. Reaccionar con respeto y amor para achicar los muros de protección del otro y tratar de achicar los propios. Ver lo positivo y bello en el otro antes de ver lo que pudiera ser negativo. Eso no se interpone con el hecho de que todos estamos llamados a ser profetas y, a veces, decir cosas que molesten al otro en aras de la sinceridad entre todos. Así es que podemos crear un camino de paz.
Creo que Dios se hizo pequeño para que no tuviéramos miedo de Él, ni necesidad de mostrarle quiénes somos. El Dios que se hace pequeño me llama a ser pobre y pequeño. El Dios que viene para acogernos necesita que lo acojamos en los y las pobres.
Me gusta esta oración a Dios cantada por Tagore:
Tienes tu escabel
Y tus pies descansan
Entre los más pobres, los más humildes y perdidos.
Quiero inclinarme ante ti, pero mi postración no
llega nunca a la cima donde tus pies descansan entre los
más pobres, los más humildes y perdidos.
El orgullo no puede acercarse a ti,
que caminas con la ropa de los miserables,
entre los más pobres los más humildes y perdidos.
Mi corazón no sabe encontrar su senda, la senda de los solitarios, por donde tú vas
entre los más pobres, lo más humildes y perdidos.
Amar a los demás es aceptarlos como son para que ellos puedan aceptar a otros como son. ¿Acaso no es eso la Navidad? Y todos los días son Navidad. Todos los días son para manifestar el amor a través de pequeñas acciones. Cambiar al mundo, un corazón a la vez. Acoger a Dios como un niño para ser niños.
Sí, todavía me queda mucho por hacer en mí, todavía necesito de la gracia de Dios para verdaderamente ser como
un niño. Después de mi última carta, se llevaron a cabo tres maravillosos días de Oficio Cristiano de Personas con discapacidad (fundado por Marie-Hélène Mathieu en 1962, para ser fuente de vida y esperanza para las personas con discapacidad y sus familias). El objetivo de esos tres días fue revelar cómo la vida puede surgir de la fragilidad y la esperanza del interior del sufrimiento. Tres días de reflexión y celebración.
Recientemente, di un retiro (un Katimavic) en Agen, al suroeste de Francia. Fuimos 150 personas jóvenes y no tan jóvenes de la mayoría de las comunidades del suroeste: Cognac, La Merci, Les Sapins, La Rebellerie, Agen y de Fe y Luz. También nos acompañaron representantes de los proyectos de comunidad en Bordeaux, Bayonne y Toulouse. Fue un fin de semana de alegría, cantos, celebración, oración y amistad. El núcleo de nuestras comunidades son sin duda las relaciones de corazón a corazón que nos mantienen juntos, a los fuertes y a los débiles, al débil entre los fuertes y al fuerte entre los débiles. Mi corazón siente un agradecimiento inmenso por esas comunidades y por mi vida en medio de ellas. Sí, me siento un hombre feliz en mi comunidad de El Arca en Trosly y todo lo que quiero es ayudar a otros a que puedan ser felices.
Las estructuras de El Arca están evolucionando pero su núcleo sigue siendo el mismo y ese es el amor recíproco entre todos. Agradezco a Jean-Christophe y a Christine, así como a todos los que portan responsabilidades, por la sabiduría con la que conducen éste gran «velero».
La semana pasada hubo un retiro en La Ferme de Trosly para hombres y mujeres que viven en las calles de París. Estaban acompaña dos por algunas personas que trabajan en asociaciones a favor de ellos. Fue muy bueno estar juntos: el último día juntos nos lavamos los pies los unos a los otros. Ya que el clima estaba muy frío, todos apreciaron el retiro al abrigo. ¡Qué alegría para nosotros el recibirlos!
Muchas gracias a cada uno de ustedes que me ha escrito y me disculpo por esta circular cuya intención es expresarles a cada uno mi alegría de estar en comunión con ustedes durante este nuevo año y con el Dios que se hace pequeño para que no tengamos miedo de Él y podamos aceptar su amor.
Con cariño,
Jean