"Quizás el mayor signo de Dios es un niño pequeño que ama" Así lo dijo Jean Vanier, en un encuentro especial para las comunidades de El Arca en América Latina. Desde su casa en Trosly-Breuil, Francia, habló del amor, el rol de la fe en El Arca, las heridas, el corazón del hombre, y la situación social en América Latina, entre otros temas. Texto y fotos: María Mullen - CON LOS BRAZOS ABIERTOS TROSLY-BREUIL (FRANCIA)- Una rama se mueve a un costado y, por entre un arbusto aparece un hombre muy alto. Con los últimos rayos del atardecer a su espalda, Jean Vanier, con casi 80 años y recién llegado del Congreso Eucarístico de Canadá, se acerca solo y sorpresivamente desde la calle. No responde a su cansancio, sino a su voluntad de visitar unos minutos el hogar "Le Petit Val Fleuri", uno de los tantos del pequeño pueblo de Trosly, allí donde en 1964, sintió el llamado de Dios para fundar El Arca. Hoy, comunidades que dan hogar a personas con discapacidad intelectual y donde se busca descubrir y revelar sus dones, y dar a conocer el importante rol que cumplen en la sociedad. El Arca está presente en los cinco continentes, con 135 comunidades en 35 países, incluyendo India, Canadá, Egipto, Japón, Siria, Haití, Alemania, EEUU, Brasil, Argentina, entre muchos otros. Con suma naturalidad y sencillez, Jean Vanier se acerca con esa mirada serena y filósofa, un paso tranquilo y una sonrisa tímida. Viste camisa celeste y el abrigo azul de siempre. Apenas sale Regina, una asistente a largo plazo, Jean deja escapar una alegre exclamación:"¡Ohhh..!" . Extiende sus brazos al máximo y, sin reparos, regala su más cálido y tierno abrazo. El gesto se repite con otro amigo. Su mano fraterna al hombro, su oído atento y su palabra vigorosa no se hacen esperar. Contagia una alegría y un espiritu muy fuerte, hasta parece que el aire se llena de luz. No hacen falta las palabras: su presencia confirma todo lo que se ha escrito de él. Cada gesto suyo es una imagen viva de la ternura y el amor que predica. Un reflejo, quizás, del mismísimo amor de Dios por cada uno de sus hijos. EN VOZ PROPIA
Con mucha alegría, entre algunas risas y recuerdos de América Latina, Jean recibe los regalos, fotos y saludos de las comunidades de Latinoamérica. Luego, con su voz pausada comienza a remarcar los aspectos más importantes de El Arca. "El corazón de El Arca -dice Vanier- es descubrir que la relación y la amistad con el pobre o con la persona con discapacidad mental es capaz de cambiarnos y transformarnos por completo... Ellos son capaces de brindar algo especial cuando los conocemos. Verás...hay una gran diferencia entre la generosidad y el encuentro; que es ese acercarse y entrar en presencia de otro. Es el gran tema de El Arca: pasar de la cabeza y de la mente... al encuentro, a la relación. Cuando me encuentro con otro, ya no lo juzgo. Al contrario, soy capaz de convertirme en su amigo, algo muy diferente". ¿Cómo encuentra la situación social en Latinoamérica?
En América Latina la brecha entre los ricos y los pobres es muy fuerte. Recuerdo que en una visita a Chile, para dar un retiro, mientras iba desde el aeropuerto hasta Santiago el conductor me dijo: “de este lado están los pobres y de éste, los ricos. Pero nadie cruza de un lado a otro”. Esto es una realidad que hace difícil creer en el evangelio, en el amor a los enemigos, las bienaventuranzas...Cuando empezamos El Arca en Honduras, en nuestra visión queríamos crear un lugar que fuera un puente entre ricos y pobres. En teoría se trataba de un puente, pero en la realidad, los miembros del consejo tenían dificultades de relacionarse con los que vivían en el hogar. Daban y hacían muchas cosas, pero no entraban en relación...Otra dificultad presente en América Latina es que durante mucho tiempo, quien trabajaba con los pobres también era considerado comunista. Usted habla mucho la fragilidad, del valor de reconocer las heridas y de encontrar en ellas algo positivo... Pero ¿cómo reconocerlas primero? ¿Cómo es que nuestra fragilidad puede ser algo bueno? Sucede. Hay cosas de las que difícilmente se pueda hablar. Se trata de una experiencia. ¿Dónde ves esa imagen y semejanza de Dios, de la que habla el Génesis, en las personas con discapacidad mental?
En la actualidad, con los avances científicos, hay madres que deciden abortar a sus hijos si les reconocen una discapacidad, ¿qué opina al respecto?¿Imagina posible un mundo sin personas con discapacidad intelectual? Nunca existirá un mundo sin discapacidad. Con las tecnologías, habrá más y más personas con Alzheimer. En Francia, una de cada tres personas es mayor de edad. Antes, era uno de cada cinco. Muchas de las personas que viven en El Arca, no nacieron con una deficiencia, si no que fue adquirida. Crease o no, todos vamos a morir. Vamos a ser débiles y dependientes, al igual que cuando nacimos. Hay algo en nuestra sociedad que quiere el poder y el control. Las personas con discapacidad llevan tiempo, dinero y recursos humanos… Pero ¿qué necesitamos más los seres humanos? ¿Poder o capacidad de relacionarnos? Siendo interreligiosa ¿El Arca adopta alguna postura firme en debates como el aborto o la paz...? En primer lugar, antes de entrar en debates, estamos llamados a vivir. Hay un gran debate en torno a la preservación de la vida. Yo digo que sí a la vida. Hay quienes se declaran "anti-aborto", pero al mismo tiempo ¿qué hacen con las personas con discapacidad? No me hace feliz cuando veo tantos carteles anti-aborto y, a continuación, bebés que son abandonados en instituciones. Yo estoy en contra del aborto pero hago preguntas. En El Arca celebramos la vida, damos la bienvenida a las personas con discapacidad. Tenemos que crear modelos. Personas con discapacidad, siempre habrá muchas, ¿pero personas que vivan con ellos? Somos en parte, una paradoja. El Arca es un paradoja. No siempre es fácil. Hay personas que me dicen "usted está haciendo un buen trabajo". Nunca llegué a El Arca para "hacer un buen trabajo", yo no estaba interesado en eso. Tenemos muchas personas que vienen aquí y que no son cristianos pero son buenas personas. Yo creo que es mejor tener personas aquí que no creen en Dios pero creen en las personas con discapacidad, que las personas que creen en Dios pero no en las personas con discapacidad. ¿Significa esto que se las margina? Una vez más, me siento vulnerable por todas estas preguntas. …Usted fue el primer asistente en El Arca, ¿qué cosas fueron las más difíciles que tuvo que enfrentar?
Ahora los jóvenes son muy difíciles de comprometer y convencer… Es muy importante dar charlas en las universidades y hablar de la buena vida que nos enseña el camino del evangelio. Es complejo… tiene religión, tiene evangelio... No me gusta separarlos demasiado, pero la realidad está ahí. Por tanto, se trata de querer tener una experiencia del Evangelio. A veces tampoco es fácil hablar del evangelio… ¿cómo hacerlo a aquellos que no comparten la Fe cristiana? Hablar de El Arca no es fácil, por eso hay que experimentarlo. Venir y vivir aquí, reír, cantar y bailar. Allí la gente se sorprende. Encuentran personas felices, más relajadas… ¿Cuál es el papel de la fe en El Arca?
Hace poco, diecinueve futuro sacerdotes vinieron a vivir en El Arca. Al finalizar el período, todos dijeron que se sentían transformados por haber vivido aquí. Yo me preguntaba cómo esas personas, que se estaban convirtiendo en sacerdotes, decían que luego de vivir un mes con nosotros (que somos vistos como unos locos), se sentían transformados. ¿Qué los transformó? Pues bien, ellos pasaron de las ideas...pasaron del valor de las ideas, del valor del éxito o del valor de hacer un doctorado o un máster... al valor de una relación. Al relacionarse, al empezar a amar a unas personas, comenzaron a sentir preocupación por ellas, a escuchar su dolor...La relación los volvió vulnerables. Tu ves, cuando uno escucha su cabeza, no tiene peligro. Pero cuando se mira hacia abajo (a su corazón) y entra en una relación, eso se convierte en "peligroso". Es como la historia del buen samaritano... Me has preguntado por la fe y responder a la fe es creer en el amor y el compromiso del amor. Se trata de creer en el mensaje del evangelio, aunque no se sepa que lo es. Porque el mensaje de evangelio dice que cada persona es importante. Y también dice que para renovar la sociedad se comienza con los pobres. Aunque muchas personas no quieren entender eso. Desde joven y mientras estudiaba, usted siempre se preguntaba por la felicidad y el camino hacia ella. Incluso alguna vez afirmó que usted eligió este camino para ser feliz, no por caridad... ¿Qué puede decir de la felicidad? La felicidad sólo puede llegar mientras la vida fluye. Puedes poner delante de mí dinero, poder y cosas, pero la felicidad es... dar vida. El misterio de los seres vivos es que dan la vida (durante generaciones cada especie da vida a otra). La felicidad es dar y recibir vida, y eso es también relación. Creo que la felicidad eterna será la mismo. La vida en continuo movimiento. La felicidad no está sólo en los conocimientos, está en una vida que fluye. La belleza aquí, celebrando la vida juntos. Luego de El Arca ¿se transformó su relación con Dios? ¿Cómo lo era antes, cómo lo es ahora..? ¡Es una pregunta que abarca toda mi vida...! De chico sólo iba a misa los domingos... Cuando estuve en la Marina empecé a tener más interés en Dios... En el presente ya no uso muchas palabras. Descanso. Creo en la presencia y en la ternura de Jesús. ...Tengo dificultades para rezar, cantar o incluso leer porque me falta la energía. Mi relación ahora es más tranquila, más en silencio. Claro que no siempre fue así… Tiene algo que ver con mi edad ahora, pero también con que el Padre Thomas también me enseñó a estar en comunión, estar abierto... Usted es laico, ¿cree que la vocación de los laicos tiene una responsabilidad mayor en la iglesia católica? Yo creo que todas las vocaciones son importantes. Pero me llama la atención cuando me dicen "rece por las vocaciones", haciendo referencia exclusivamente a las vocaciones religiosas. Claro que estoy de acuerdo en que las monjas y los sacerdotes son importantes para la Iglesia, pero ¿qué hay de las personas con discapacidad? Ellas también tienen una vocación en la iglesia, al igual que los demás.
¿Cuál cree que es la mayor “discapacidad” de la sociedad actual? La competencia. La búsqueda desenfrenada por ganar y separar el mundo entre ganadores y perdedores; incluso, no dar a algunos ni siquiera la posibilidad de perder. Debemos pasar de una sociedad de la competencia a una sociedad de relaciones humanas. ¿Cómo lograr nuestra misión siendo tan pequeños? El Arca es pequeña, lo se. Pero no se trata sólo de un lugar agradable donde se cuida a personas con discapacidades. Sabemos que no somos la solución a todas las personas con discapacidades mentales, pero sí queremos ser un signo para la sociedad. Signo de que cada persona es una historia sagrada y que se puede ser feliz, se puede amar y alcanzar la paz a pesar de las diferencias y las debilidades. El Arca es una realidad muy frágil, porque estamos llamados a vivir con las personas frágiles. Nos gustaría ser fuertes, tener mucho dinero, muchos asistentes, muchos de ello y de lo otro. Pero tenemos que vivir con la fragilidad...Y aunque somos pequeños como el goteo de una canilla. Apenas una pequeña gota delante de un río de poder, competencia y dinero. Sólo tienes que caminar por un barrio pobre o por un Instituto Psiquiátrico y te encontrarás con tantas preguntas…que entenderás la visión de El Arca.
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