Vitaminas para el alma
Hoy en vitaminas para el Alma, les comparto una linda historia:
El maestro contaba siempre una parábola al finalizar cada clase, pero no todos los oyentes entendían el sentido de la misma.
Un día uno de ellos lo encaró y le dijo:
- Tu nos cuentas historias pero no explicas el significado.
El maestro se disculpó por ello y luego continuó diciéndole:
- Permíteme que en señal de reparación te convide con una rica manzana.
- Gracias maestro, respondió halagado el discípulo.
- Quisiera para agasajarte pelarte la manzana yo mismo. ¿Me lo permites?
- Sí, muchas gracias.
- Ya que tengo en la mano el cuchillo, aprovecharé y te la cortaré en trozos, para que te sea más cómodo comerla.
- Me encantaría, pero no quiero abusar de su hospitalidad.
- No es un abuso, si yo te lo ofrezco. Solo quiero complacerte. Y… Permíteme también que te la mastique antes de dártela.
- ¡No maestro!, ¡No me gustaría que hiciera eso! Se quejó sorprendido el discípulo.
El maestro hizo una pausa y dijo:
- Si yo te explicara el sentido de cada parábola…. sería como darte de comer una fruta masticada. Tu mismo tienes que encontrarle y saborear su exquisito sabor.
Los cuentos no son para dormir a los chicos
Son para despertar a los grandes
Paty Downling (El Arca de Choluteca, Honduras)



